Durante muchos años, conocí una sola parte de mi familia. Toda la vida creí que esa era la parte buena, que mi vida tendría que semejarse a la de ellos y que así sería feliz.
¿Cómo era mi vida con ellos?.. les voy a contar por ejemplo sobre una fecha que se aproxima "la navidad" .
Vivíamos en Pacheco en una quinta inmensa, con mucho parque, juegos para niños en la parte de atrás que incluía hamacas y pasamanos, una pileta gigante con un tobogán de agua increíble, una gran variedad de rosas, margaritas, jazmines, árboles de moras, pinos, palmeras, una huerta donde cosechábamos nuestras propias frutas y verduras, una casita del árbol soñada por cualquier niñito y animales, muchas clases de ellos. Osea, un lugar soñado.
Bueno, las navidades, eran increíbles, había un árbol que llegaba hasta lo alto del techo, decorado perfectamente, rodeado de regalos, pasto para los reyes magos y un pesebre inmenso.
Sobre las dos mesas del comedor, se encontraba una gran variedad de comidas, para todos los gustos y
con mis primos, Mercedes y Francisco y junto a mi hermana Virna, cuando llegaba esta fecha hacíamos una obra de teatro para todos los invitados y luego corríamos por la galería del patio jugando entre nosotros.
Cuando se hacían las 12 subíamos todos juntos a la terraza a esperar ansiosos los fuegos artificiales y más tarde nos ibamos a dormir para aprovechar la mañana del día siguiente en la pileta todos juntos.
Una infancia soñada ¿no? ... pero enterarse que todo eso era una pantalla fue muy duro, ya que la realidad era distinta.
A veces, las personas , no son como uno piensa y podemos llevarnos muchas desilusiones... a pesar de la gran riqueza que tenga uno, lo importante no es eso, es ver la riqueza interna, mi familia carecía de riqueza interna y la única persona que resplandecía entre tanta mierda era... ella... y después, se fue.
Cuando nos quedamos solas, después de varias peleas con papá, idas y vueltas desde Caballito hasta Pacheco, nos mudamos finalmente con mi abuela materna, Isabel, a Palermo Viejo. Nuestro departamento de la infancia, donde vivíamos durante la semana con mamá.
Finalmente, en el 2010, arreglamos un viaje a Miramar con mi abuela y mis primas, con las que habíamos salido muchas veces antes y nos llevábamos muy bien pero con las cuales no manteníamos una relación tan cercana. Y ahí, justo en ese momento, me cambió la vida.
Conocí una parte de mi familia, la parte buena, la humilde, la verdadera... que me ofrecía amor sin pedirme NADA a cambio. No solo ellas, también estaba mi tía Karina, mis otros primos y primas, mi tío Daniel y la familia de ellos que siento como la mía.
Personas increíbles que lo único que me dan es alegría y con las cuales decido pasar el resto de mi vida, hoy y siempre.
Por eso, agradezco a diario que me rodeen personas tan bellas con las que puedo contar incondicionalmente, personas que amo y que voy a amar para siempre.
Mi verdadera familia y la que yo elijo en mi vida. Gracias por todo, los amo!
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